Aunque la eficacia del cinturón de seguridad está más que probada en lo tocante a seguridad vial, esta precaución se queda insuficiente cuando hay niños de por medio.
Protección adaptada a la edad
Según datos de la OCU, buena parte de las víctimas mortales de accidentes de circulación menores de catorce años podrían evitarse si todos los niños viajaran con sistemas de sujeción adecuados a su edad. De hecho, el riesgo de sufrir heridas graves o mortales en un accidente sería en estos casos siete veces menor. Esta preocupación toma especial relevancia en el caso de los bebés, que deben viajar en sillitas especiales bien sujetas y que mitiguen los efectos de un posible choque. Y aunque el riesgo aumenta considerablemente en carretera, no hay que descuidar las precauciones en los trayectos cortos: un choque a 50 kilómetros por hora supone un impacto comparable al de una caída desde un tercer piso. Por ello, ninguna medida de precaución sobra incluso si los menores ya no son bebés.
Las sillas adaptadas, hasta los 12 años
Todos los niños de menos de 12 años o que midan menos de 1,50 metros tienen sillas especiales adaptadas que garantizan una mejor sujeción en caso de impacto. Entre los bebés, conviene tener en cuenta el peso y el grado de desarrollo del niño para ir adaptando la silla a su crecimiento. Hasta el año y medio o dos años, cuando el niño pesa entre 4 y 13 kilos, la silla recoge prácticamente todo su cuerpo y el bebé va casi tumbado. Desde los 9 hasta los 18 kilos, hasta los cinco años de edad, la silla es de mayores dimensiones e incorpora nuevas sujeciones. Las sillas para niños de hasta doce años son más bien un refuerzo del asiento que otorga más altura al pasajero y que aumenta la seguridad de las sujeciones. Determinadas imprudencias aumentan considerablemente los riesgos del trayecto en coche para los más pequeños, y las autoridades recomiendan evitar que los niños viajen sin sujetar o tumbados en los asientos traseros. En caso de impacto en estos casos, el niño saldría proyectado dentro del vehículo, con lesiones y riesgos especialmente graves para los bebés. Otras prácticas de riesgo que conviene evitar son la de viajar con un bebé en el regazo o colocar una sillita en el asiento delantero sin desactivar el airbag.
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